Marbella creció sobre antiguas terrazas aluviales y depósitos de playa. La urbanización intensiva de los años 70 y 80 dejó rellenos heterogéneos en muchas zonas. En nuestra experiencia, esos suelos sueltos generan asientos diferenciales en edificios y viales. Por eso el diseño de vibrocompactación resulta clave para densificar capas profundas sin recurrir a cimentaciones costosas. Antes de definir el patrón de vibración, realizamos una campaña de reconocimiento con ensayo SPT para correlacionar la resistencia a la penetración con la energía necesaria.

En Marbella aplicamos energía específica de 200-300 kJ/m³ en arenas limosas para alcanzar módulos de deformación superiores a 80 MPa.