Un error común entre constructoras en Marbella es asumir que los cauces secos siempre lo estarán. La realidad es que tras lluvias intensas, torrenteras que parecen inofensivas pueden movilizar toneladas de sedimento y rocas. Sin un análisis de flujos de detritos que evalúe pendiente, cuenca y granulometría del material, se subestima la energía del flujo. Por eso, antes de urbanizar en zonas de piedemonte, conviene complementar el estudio con un ensayo de permeabilidad en campo para entender la infiltración real del terreno y cómo responde ante lluvias extremas.

Una cuenca con pendiente superior al 30% puede generar flujos de detritos con velocidades de hasta 8 m/s en Marbella.