La humedad costera de Marbella, con una pluviometría media anual de 650 mm concentrada en otoño e invierno, satura con frecuencia los suelos arcillosos y margosos de la sierra Blanca. Esta combinación de precipitaciones intensas y pendientes pronunciadas activa procesos de inestabilidad que requieren una evaluación de deslizamientos rigurosa. Conocer el coeficiente de seguridad real de un talud evita movimientos que afecten a urbanizaciones o viarios. Nuestro enfoque integra la estabilidad de taludes con modelos numéricos, y el monitoreo de excavaciones cuando la obra avanza en zonas de ladera.

La evaluación de deslizamientos en Marbella debe considerar la estructura geológica local: fallas y planos de estratificación condicionan la rotura.