Bajo la costa mediterránea de Marbella, el terreno combina arenas limosas, arcillas expansivas y niveles freáticos variables entre 2 y 6 metros de profundidad. Esta heterogeneidad exige un diseño de terraplenes viales cuidadoso, donde la compactación por capas y el control de humedad definen la vida útil de la carretera. En nuestra experiencia, los rellenos mal compactados generan asientos diferenciales que afectan el firme a los pocos meses. Por eso, antes de proyectar un terraplén en Marbella, conviene evaluar la capacidad portante del suelo natural mediante un ensayo CBR y verificar la densidad in situ con el ensayo de cono de arena.

En suelos arcillosos expansivos del piedemonte de Sierra Blanca, la estabilización con cal reduce la plasticidad y mejora la trabajabilidad del material de terraplén.