El crecimiento urbanístico de Marbella desde los años 60 transformó la ladera costera en una sucesión de urbanizaciones y hoteles sobre suelos calcáreos y depósitos aluviales. La expansión hacia el oeste, sobre el río Guadaiza y sus terrazas, planteó retos de permeabilidad y heterogeneidad del subsuelo. El diseño de inyecciones (grouting) se convirtió en una solución recurrente para sellar fisuras en macizos rocosos y consolidar graveras sueltas bajo cimentaciones existentes. En proyectos de sótanos en Nueva Andalucía o Puerto Banús, el tratamiento de filtraciones mediante lechada de cemento microfinos ha permitido excavar por debajo del nivel freático sin afectar estructuras colindantes. Previamente a la inyección, conviene realizar un ensayo de permeabilidad en laboratorio para definir la reología de la mezcla.

En Marbella, el diseño de inyecciones debe adaptarse a la variabilidad del nivel freático y la fracturación del macizo calcáreo para garantizar un sellado duradero.