Trabajamos en una urbanización en la ladera de la Sierra Blanca cuando el cliente nos pidió evaluar por qué el talud de su jardín perdía tierra cada invierno. La lluvia torrencial en Marbella, con picos de 100 mm en pocas horas, arrastraba el suelo sin cobertura vegetal. Allí confirmamos que el análisis de erosión de suelos en Marbella no es un trámite teórico: es la base para decidir si instalar geomallas o revegetar. Combinamos este estudio con el monitoreo de excavaciones cuando hay cortes verticales, y la permeabilidad en laboratorio para entender la infiltración real del terreno.

La lluvia torrencial en Marbella, con picos de 100 mm en pocas horas, arrastraba el suelo sin cobertura vegetal.