Un error habitual que vemos en obras de Marbella es confiar en capas superficiales de suelo vegetal para sostener taludes o plataformas. El terreno aquí alterna arcillas expansivas con arenas limosas sueltas, sobre todo cerca de la costa. Sin un diseño con geoceldas que confine el material, aparecen grietas por desecación o pérdida de soporte tras lluvias torrenciales. El sistema de geoceldas tridimensionales distribuye cargas y evita la erosión superficial. Para terrenos muy blandos conviene complementar el diseño con un estudio de permeabilidad en laboratorio que defina el drenaje interno, y con columnas de grava si el nivel freático es alto. En nuestra experiencia, la combinación de geoceldas con capa granular mejora la capacidad portante entre un 30% y un 50%.

Con geoceldas confinamos el suelo granular en pendientes del 20% y reducimos la erosión superficial en más de un 70%.